sábado, 6 de julio de 2013

Domingos a la italiana... Agnelottis de pollo y espinacas


La pasta rellena tan tradicional en la mesa de los domingos bonaerenses, no lo es Galicia. Conseguir pasta fresca de fábrica, puede convertirse en toda una aventura al mejor estilo Indiana Jones... Mucha acción, trajines, carrerillas... pero de ravioles o cappelletis nada! 

Por un antojo desenfrenado de comer una pasta "de verdad" y no la del supermercado, fue la razón que me lanzara a la osada empresa de imitar las deliciosas pastas que se consiguen en Argentina. ¿Pero cómo? -dirán-, ¿no eran italianas?  Es lo bueno de ser parte de un crisol de culturas. Las grandes inmigraciones nos dejaron una riqueza no solo cultural, sino también genética y culinaria. De modo que nuestra cocina, está compuesta por trocitos de muchas otras. Si bien las que más enraizaron fueron la española e italiana, tenemos toques interesantes de la cocina alemana, árabe, judía, inglesa y por supuesto de la francesa de la que conservamos hasta los nombres de los platos originales, sin olvidar la cocina autóctona, esa gastronomía criolla de la que rescatamos verdaderas exquisiteces que aun se elaboran como lo hacían los ancestros en algunas regiones del país.  

Pero volviendo al tema de las pastas, gran parte de estos establecimientos se dedican casi exclusivamente a fabricar pastas rellenas, masas para pizzas, empanadillas y pascualinas, siendo dirigidos por italianos o sus descendientes.  La variedad en tipos de pastas y gustos es enorme: fideos, ravioles, lasagnas rellenas, gnoquis (ñoquis), capellettis, tortelettis, sorrentinos, canelones, panzottis y por último: agnelottis (agnolottis) los que haremos en esta ocasión. 

Huelga decir que es mucho más sencillo levantarse a las tantas el domingo y salir a comprar las pastas ya listas, incluso con la salsa que más nos apetezca, que levantarse muy, muy temprano para empezar la faena de amasar y picar, sofritar, procesar, etc. y acabar devorándolo todo en menos de una hora.  

Aaaay qué épocas! La fábrica de pasta de la calle Güemes, a un pasito de la estación Ramos Mejía! Por favor, qué exquisitez! Todo un espectáculo! Pero bueno, a no desesperar que con paciencia... y resignación, a todo se llega. 
Lo mejor es hacer las cosas con tiempo y tranquilos, sin agobios. No pensemos en tooodo lo que nos llevará elaborarlas pues nunca sabremos cuán bien podrían haber salido, ...Antes desistiremos de meternos en semejante embrollo! (jeje)

Vamos allá!


Agnelottis caseros

Prepararemos agnellottis de pollo con espinacas. La masa necesita descansar, de modo que será lo que primero haremos. Sí, si ya lo sé, dirán ustedes: nosotros somos los que nos matamos amasando y la masa es la que tiene que descansar??  Pues sí,  injusticias de esta vida! 
Vamos, vamos... a no aflojar!

Ingredientes para la masa:

Harina común (0000) 500 gr.
Huevos  3
Aceite de oliva 1 Cda.
Sal 1 Cdta.
Agua tibia, cant. Necesaria

Cernir la sal con la harina en la mesa. Hacemos el tradicional hueco o volcán, allí agregamos los huevos y el aceite, en una taza echamos agua tibia con la sal, formando una especie de salmuera que le iremos añadiendo hasta que haya tomado toda la harina, pero sin encharcar. Hay que lograr una masa blanda, pero que no se pegue en las manos. Una vez que la trabajamos bien, la envolvemos en film o colocamos en un tupper cerrado y la dejamos reposar en la nevera durante un par de horas.

Pasado el tiempo de espera, la volcamos en la mesa, enharinada y estiramos con el palo de amasar. Procuraremos que nos quede lo más fina y pareja posible, sin dejar de tener en cuenta que requiere de cierta densidad para contener el relleno sin romperse en la cocción. Aproximadamente 3-4 milímetros de grosor podría ser suficiente y el diámetro de los discos entre 7 y 9 cm. 



Mientras estaba "descansando" la masa nos pusimos a cocinar los ingredientes para el relleno. Una de las cosas que me gusta es: “matar dos pájaros de un tiro”..., claro, no literalmente. Me refiero a optimizar los tiempos. 

El pollo, ya sea en pechugas o entero hay que cocerlo, de manera que aprovecharemos para hacer también la salsa de tomates para acompañar la pasta, que de paso sea dicho: queda espectacular!


Ingredientes para el relleno y la Salsa de pollo:

1 Pollo limpio o 1 Kg de pechugas sin piel
½ kg de cebollas
1 Pimiento morrón (rojo) grande
3 dientes de ajo
1 vaso de Vino blanco
2 latas grandes de Tomate triturado o puré de tomate
Sal y pimienta y orégano cant. necesaria
Aceite de oliva

También necesitaremos:

1Kg de espinacas congeladas (o frescas), en porciones 
2 o 3 panes mojados en leche, escurridos. 
2 huevos crudos
Queso rallado (Parmesano o Regiano)


Si utilizamos el pollo entero, lo cortamos en presas y lo ponemos a dorar en una cacerola con un poco de aceite de oliva y pimienta. Rotamos las presas y cuando están tomando color, le añadimos la cebolla, los ajos, el pimiento todo picado bien fino. Sofritamos hasta que se empieza a dorar la cebolla, es cuando incorporamos el vino blanco, sal y el tomate triturado. Espolvoreamos con orégano y dejamos semi-tapada la salsa mientras se reduce y termina de cocinar el pollo. Agregaremos agua, si vemos que se va quedando sin líquido.

Como bien dijimos antes, el relleno es de pollo y espinacas. Para eso nos haremos con una bolsa de 1 kg de espinacas que podrían ser congeladas. Yo utilicé unas que venden en el supermercado que son "en porciones pequeñas", son prácticas pues se deshielan rápido y casi no liberan líquido. Pongo una sartén con un chorrito de aceite, pimienta, un ajito picado y añado las espinacas congeladas y sal, a gusto. Cuando están listas, la dejo enfriar.

En un bowl preparé un par de panes sin corteza que humedecí con un poco de leche, para ablandar. Escurro y tiro el líquido excedente.
Le añado las espinacas, dos huevos, el pollo que retiramos  de la salsa al que una vez frío, deshuesé y quité la piel. Retocamos el punto de sal, si fuese necesario y con una procesadora picamos todo para que nos quede un picadillo fino y compacto. Si resultase aún muy blando o suelto, podemos "secar" más con 100 gr de queso rallado o pan rallado. 

Una vez templado, empezar a rellenar los discos de masa dando la forma de pequeñas empanadillas que irán pegaditas por sus puntas. Trataremos de utilizar una cucharita mediana para que las porciones sean iguales y por lo tanto los agnellottis salgan parejitos.


Una vez completado el trabajo, que será mayor según cantidad de comensales, se pondrán a hervir en agua con sal. El tiempo de cocción es relativo, según lo gruesa que haya quedado la masa, tardará más o menos. 

Mi consejo es que a partir de los 7' se haga control visual: sacamos uno en un plato, cortamos por la parte más gruesa, que son las uniones. Si no se ve masa cruda y sienten que  se deja cortar fácilmente, ya están a punto. 
Se sirven calientes bañados con la salsa de pollo y con una buena ración de queso parmesano o regianito rallado. La proporción por persona suele ser de entre 4 o 5 unidades, pero ya verán que muchos repetirán. De modo que a preparar de más, no queremos que los invitados se sientan frustrados (luego se desquitarán con el postre! jjeje).

Como les dije, da trabajo, incluso parecerá que se hace más lento si no hay mucha práctica en estas lides, pero es un plato exquisito, un verdadero lujo para agasajar a los nuestros. Los italianos el domingo se reúnen a comer en familia. Uno de los platos que jamás faltan son las pastas, que variarán según las materias primas de la región y de temporada. Tampoco falta el buen vino. Si me permitís una sugerencia, en el caso de las pastas que lleven ave, pescado, mariscos o algún tipo de quesos como la ricotta, lo adecuado sería un vino blanco. 

Si estuviera en Argentina, lo acompañaría sin duda, con un blanco perfumado y afrutado como un buen Torrontés mendocino. Como estoy en Galicia, no lo pienso: un buen Albariño, el blanco gallego por excelencia. 

Pero esto da para volar muy lejos. Si deciden comer una pasta rellena como en su lugar de origen, Italia, un delicioso Chianti acompañando unos agnollotis a la panna (con crema de leche) e imaginarse sentados en la terraza de un "ristorante" en la mágica Toscana, sería el broche de oro a esta fascinante aventura, que sin lugar a dudas, dejará huella.

Les aseguro que  el aroma de vuestra cocina hará posible ese idílico viaje.


Bon Appetit!!!



5 comentarios:

  1. Un saludo.
    En si es cierto que la pasta es muy famosa en Italia, tanto que hasta idearon 23 variantes distintas de esta tan extensa y reclamada masa. Pero su origen no es italiano sino asiático siendo los fideos un plato milenario de tal procedencia.
    Escribo esto solo para puntualizar y como introducción a un elogio, pues tienen una apariencia espléndida esos agnelottis, he de comprobar si su sabor está a la altura de su apariencia, aunque tampoco es que yo destaque en capacidades culinarias...

    ResponderEliminar
  2. Es cierto Javi, los chinos con sus famosos fideos de harina de arroz han sido los pioneros, pero la variante italiana con harina de trigo fue la que más pegó en el gusto popular. La cocina oriental en lo personal, me gusta. Pero hay que reconocer que le ha costado y aún le cuesta establecerse en la mesa del público occidental.
    Veo que estoy ante un gran gourmet!
    Pues ante todo, muchas gracias por el apoyo que le das a mi blog con tu presencia... no sabes lo difícil que está la peña para que deje aunque sea un saludo! jjajaja Espero que intentes hacerlos, es una pasta exquisita que bien vale el trabajazo que dan y rinden muchísimo. Ya me contarás, bueno si estás mejor para amasar!(me contaron que también la llevaste cruda como Martín: ¿qué querían, hacer un dueto como El Cigala y Camarón? Hay que tener cuidado, el sol está de terror!). Bueno, cuídate, que te mejores!! (Muchas gracias a ti y a tus padres por invitar y "aguantar" tantos días a Pablo: vino muy contento! De verdad, mil gracias y un saludo!).

    ResponderEliminar
  3. No conocia los agnelottis,tienen una pintaza Sandra que ñam, ñam....(se me asemejan a los tortellini en la forma) y es que la pasta me gusta hasta en ensalada.

    ResponderEliminar
  4. Gracias Manu! Pues sí, como bien dices son parecidos a los tortellini, bueno de aquí, porque en realidad son los capellettis son de esa forma, los tortellinis (tortelettis), son como una empanadillitas muy pequeñas. La pasta es rica de cualquier forma, yo soy fan de la cocina italiana de toda la vida! ufff... y así estamos Manu!!! jjejejej

    ResponderEliminar
  5. veremos si puedo comentar lo intente varias veces y no funciono como no te encuentro en face y no quiero `perder tu amistad pues por aca ando compartiendo en gogle tu blog martavillosos tkm

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...